PATRIMONIO

La Vivienda Tradicional (Cuevas, Pajares y Casas)

Las cuevas talladas son confortables, tanto en verano como en invierno. Por eso las seguimos utilizando como vivienda, establo o almacén. Las que son viviendas suelen estar ampliadas hacia el exterior, por lo que ya no parecen cuevas, pero si te fijas, encontrarás muchas en el pueblo y alrededores. Los pajares son otro tipo de vivienda, hoy casi desaparecida. Hasta mediados del Siglo XX cultivábamos cereales y con su paja hacíamos las cubiertas. Si se hacían con maestría, eran prácticamente impermeables.

Las casas tradicionales tienen muros anchos de piedra, pocas ventanas y puertas, porque construir los huecos era difícil, y cubierta de teja. Con los avances en materiales y técnicas de construcción, pudimos levantar edificaciones con azotea plana y con más posibilidades de espacio para almacenaje y vivienda. Hoy en día puedes ver cuevas, casas de teja y nuevas construcciones en una original mezcla de formas y colores, pero siempre reservando los mejores terrenos para el cultivo.

El Paisaje

Cuando se dependía casi únicamente de lo que daba la tierra, cualquier pequeña superficie cultivable era vital. Por eso, a lo largo de generaciones, se construyeron innumerables muros de piedra en las laderas para formar terrazas donde plantar, a las que llamamos cadenas. Hoy muchas de ellas están abandonadas, pero seguimos trabajando las más cercanas a las casas, sobre todo para nuestro propio consumo. Las papas borrallas son muy apreciadas por su sabor, pero también cultivamos millo, coles, ñames, frutales y viña.

Al borde de la carretera o de los caminos, verás pequeños montacargas, los “güinches”. Mediante torretas con cables y un motor, subimos las cosechas de uvas o papas desde las huertas que están en el fondo de los barrancos. Ya no tenemos que cargarlas al hombro o sobre la cabeza como antes. De nuevo, el ingenio y las pequeñas tecnologías se unen para hacernos las vida más fácil y frenar el abandono de los cultivos y del pueblo.

Las generaciones anteriores tuvieron que ingeniárselas para cultivar en laderas casi verticales, en un lugar distante y con pocos recursos. Gracias a la forma en que resolvieron estos problemas, hemos heredado un paisaje muy particular, una original mezcla de naturaleza e historia humana.

Los Lagares tallados en tosca

 

Las Eras

 

El Roque

El Roque de Taborno es protagonista de nuestro paisaje. Su figura es tan imponente que ya fue un símbolo para la cultura guanche. Es un guardián y una bandera del apego a nuestra tierra. Su silueta te acompañará por nuestras calles y caminos, asomando tras un tejado o entre las ramas. Como una columna que une la tierra con el cielo, el pasado con el futuro, Taborno con tus recuerdos.

La Ermita

La Ermita, bajo la advocación de San José, fue bendecida en 1945, perteneciendo a la parroquia de Taganana hasta 1967 en que queda incluida en la nueva parroquia de San Blas de Roque Negro.

El día 13 de mayo de 1945 fue bendecida esta ermita de San José de esta pago de Taborno, por el Rvdo. Sr. cura párroco don Isidoro Cantero Andrada. Siendo padrinos los bienhechores de ella don Manuel Hernández Martínez y su esposa doña Rosario Calzadilla de Hernández

Placa conmemorativa ubicada en la fachada de la ermita de Taborno.

Las Fuentes (Los Chorros)